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COMERCIO INTERNACIONAL DE BIENES Y SERVICIOS

La economía se caracteriza por ciclos irreversibles que marcan, alternativamente, épocas de crisis y de bonanza, en cuyas circunstancias, quienes ganan o por lo menos empatan, son los países grandes y las empresas multinacionales.

La Pymes, en todo el mundo, principalmente en Iberoamérica, viven y respiran en la bonanza y perecen o están en “coma”, en los períodos críticos.

Eso impide a las economías de los pequeños países, crecer a ritmo sostenido en el largo plazo. Y es más grave aún por que las Pymes son, en general, un elevadísimo porcentaje del PBI de las naciones.

No han tenido posibilidades de crecer y mucho menos de ahorrar en los años buenos y se ha observado que, en los períodos críticos, que son los más frecuentes y más largos, su ciclo de supervivencia se puede prolongar por dos o tres años, al cabo de los cuales un elevadísimo porcentaje de estas pymes dejan de existir.

Una enorme cantidad de recursos se consumen o se pierden durante esos períodos. Entonces, ¿que significado tienen, que beneficio provocan, todas las expresiones de los hombres, organizaciones y hasta gobiernos, tendientes a promover políticas y actividades que protejan a la pequeña y mediana empresa?

Tal vez la repuesta sea, que todos esos esfuerzos individuales, repetidos, con distintas características en países y corporaciones, son totalmente aislados, faltos de un horizonte común, y fundados sobre la base de empresas pymes, de empresarios y de trabajadores, carentes de los atributos esenciales que la moderna economía globalizada exige para un funcionamiento normal de los negocios, de forma que, los mismos, puedan generar una tendencia de crecimiento y empleo sostenido a largo plazo.

Evidentemente debemos comprender que solos no llegamos; incapacitados, nos quedamos por el camino; y que meramente asesorados y sin responsabilidad social pereceremos a corto plazo.

Definitivamente, sólo con nuestros mercados internos, que siempre son el espejo de las situaciones coyunturales que viven las empresas, no podemos vivir.

Hay que abrir el cauce a la exportación. Debe entenderse que exportar, no significa solo vender materias primas, hay que vender valor agregado construido dentro de los países.

Los países desarrollados, tienen que sumarse a esta iniciativa, abriendo el cauce de sus importaciones, sin restricciones e inconducentes protecciones internas que alteran el funcionamiento del libre mercado.

También, los países en desarrollo, deben entender que esto solo se puede lograr con alianzas estratégicas, cadenas de valor, consorcios de exportación, renunciando provisoriamente a ciertas cosas que solo se logran, con el transcurrir del tiempo y en la medida de crezca el modelo que se construye.

Todos deben entender que existe una economía mundial globalizada, en la que los países intervienen y en la que no deben plantearse absurdas contiendas, irracionales agresiones, discriminaciones, ni bloqueos.